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El futuro del tenis: Daniel Galán

Daniel es el menor de sus hermanos y desde su nacimiento siempre estuvo rodeado de raquetas, bolas y campos de tenis. 

Esto lo confirma su madre Doris Riveros, quien recuerda los días en los que el joven “pasaba tardes enteras pegándole a un muro. Siempre que lo llevaba a ver sus hermanos en torneos nacionales, prefería tomar su raqueta y empezar a darle a la bola contra una pared. Definitivamente desde ese momento supe que él llevaba el tenis en la sangre”, contó Riveros, quien siempre trata de acompañar a su hijo en los diferentes torneos.

A los 6 o 7 años de edad Galán empezó a tomar clases en la Academia Laverdieri y desde ahí forjó sus primeros pasos. Pasos que seguiría dando junto a su padre, pues por cosas del destino terminaría siendo su entrenador. “A los 16 años mi hijo nos dijo que lo que quería para su vida era ser tenista profesional y ese momento coincidió con mi jubilación, así que a partir de ahí decidí acompañarlo y ponerme al frente de su carrera deportiva”, dijo el señor Santos, quien además resalta que el proceso que vienen haciendo juntos ha fluido porque “hemos sabido llevar los choques e inconvenientes que se generan normalmente y porque respetamos y tenemos un equilibrio con respecto a nuestros espacios, pues una cosa es lo que pase en la cancha y otra en familia”.

El servicio, derecha, revés, tranquilidad y mentalidad al jugar han llevado a Daniel Galán a construir paso a paso una carrera deportiva que en un futuro será prometedora. Estas cualidades, junto a la gran pasión que siente por el tenis, seguramente lo llevarán a realizar grandes cosas.

Por ahora el bumangués se concentra en la presente temporada. Esa que va por buen camino, pues en lo que va corrido del año ha disputado las finales de los ITF Futuro de Valledupar, Manizales y Neiva, y hoy se prepara para disputar la semifinal del Circuito Celsia Profesional, que se realiza por estos días en la ciudad de Medellín, frente al estadounidense El Mihdawy, partido en el que espera mostrar sus mejores golpes.