Wikimedia Commons

Los elefantes de Alexánder Robledo

Para Alexánder Robledo, todos las personas tenemos islas de pensamientos. Son los deseos y las expectativas que ciframos sobre un acontecimiento o una persona, o esas deudas que tenemos en el “escaparate de cosas por hacer” que nos van punzando y exigen su lugar en el mundo.

Algo así le pasó a Robledo, con los elefantes, él que es artista desde hace 30 años y que cada vez que empieza un trabajo piensa cómo hacer algo con todas las ideas que tiene en la cabeza. Los elefantes se convirtieron, entonces, en su realidad más urgente.

La obra la tenía guardada y Robledo pensó que este era el momento propicio para sacarla a la luz, para exhibir un poco de este trabajo paciente que había estado haciendo con los elefantes: moldeándolos, dándoles un sentido más allá del real, interpretándolos a su manera.

Esa noción de Ancestros está ligada a una idea de los años y la experiencia que reflejan los elefantes porque son animales que desprenden un aura especial de ancianidad y sabiduria, como lo abuelos dueños de la visión del mundo.